Sumario

En primera persona

Joaquin Díaz

Músico e investigador de tradiciones culturales

Viajar por tantos pueblos me ha puesto a la altura de un labrador o un pastor... No vengo de otro mundo sino del mismo que ellos

De manera intermitente he seguido la carrera musical de Joaquín Díaz (Zamora, 1947) y algo más distante su abrumadora labor como investigador de nuestras tradiciones culturales, en especial de Castilla y León.Viendo en La 2 el documental de la serie “Imprescindibles” sobre su trayectoria (“El río que suena, reflejo del tiempo: Joaquín Díaz”, 2015), dirigido por Inés Toharia Terán, tomé conciencia de lo que en él sostienen los expertos y amigos que valoran su trayectoria: estamos ante la figura más importante de la música popular española. “El Menéndez Pidal de la canción”, dice su colega Paco Ibáñez. “Nuestro Pete Seeger”, apunta el comentarista musical José Ramón Pardo.

Mientras cenamos en su casa, en unas dependencias de la propia Fundación, cuyo único lujo es la galería que no mira al mar del páramo sino a un patio hermoso sombreado por árboles que él mismo plantó, nos enseña una foto impagable en la que posa buena parte del mundo musical de los sesenta/setenta durante una fiesta de la revista Rompeolas. De Nino Bravo a Conchita Bautista, de Encarnita Polo a Cecilia, la malograda cantante, amiga de Joaquín. Él también anda por ahí, agachado. Toda la gente, todos los estilos. De los romances al pop risueño de Fórmula V. Joaquín trató con muchos de ellos desde Movieplay, donde trabajó un tiempo, o en la revista Mundo Joven. Suscita esta foto sabrosos comentarios en torno a la larga mesa. La gente generosa siempre tiene mesas grandes para que quepan los amigos.

"Mucha gente ha utilizado las ayudas de la PAC para comprar una casa en Valladolid y mandar a sus hijos a estudiar allí. Y no han vuelto".

¿Sería Urueña la experiencia más acabada del mundo rural ideado por los neorrurales?

Nunca me he considerado neorrural. Cuando iba a los pueblos sabía qué iba buscando. De hecho, tenía que saber más que la persona a la que entrevistaba. Yo cantaba el comienzo de un romance y ellos enseguida se acordaban… Pero yo decía lo que quería. Viajar por tantos pueblos me ha permitido estar a la altura de cualquier labrador o pastor que ha vivido en ellos toda la vida. No vengo de otro mundo, sino del mismo que ellos. Siempre he discutido con la gente que mandaba a sus hijos a estudiar fuera y, de hecho, no querían que volvieran. Eso es el principio de todo. En general, al labrador no le gusta lo que hace, está ahí por obligación. Muchos han utilizado las ayudas de la PAC para comprar una casa en Valladolid y mandar a sus hijos a estudiar. Y no han vuelto.

¿Es Urueña lo que había pensado que fuera?

En lo que me toca más de cerca sí, que es este Centro reconocido internacionalmente, donde el labrador o el ganadero trabajen en lo suyo y luego participen en lo común. Ahora, por ejemplo, estoy detrás de una cosa bien sencilla, que cuando la gente se acerque a las dos entradas del pueblo tenga un código QR que le lleve a los sitios abiertos, porque habitualmente muchos están cerrados.

"El folclore es un catálogo de respuestas a las preguntas que se hace el ser humano. Todo está en los cuentos, las canciones, los romances".

¿Se atreve a hacer una valoración de la cultura tradicional española?

Tenemos una cultura tradicional riquísima. El folclore es una especie de catálogo con respuestas a las preguntas que se hace el ser humano. Todo está en los cuentos, en las canciones, en los romances… La cultura responde a la mentalidad y tiene que ver con el comportamiento y la actitud ética. ¿Por qué elegimos unas canciones y no otras? Porque responden a factores de nuestra mentalidad, que estructura la cultura. Hay mucho interés en demostrar la importancia de las culturas locales, pero lo universal siempre está ahí, aunque se desconozca.

¿No ha tenido antecedentes y no sé si tiene continuadores?

He tocado demasiados palos, tengo mil y pico canciones registradas en la Sociedad General de Autores. Hay gente que ha abordado los romances, pero las cosas han cambiado mucho. Cuando yo cantaba en televisión me veían millones de personas, ahora todo es distinto.

Texto: Joaquín Fernández. Fotografías: Ignacio Fernández Bayo.

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