El Grupo Operativo Microclimatt estudia el uso de bioestimulantes de microalgas como alternativa a los fertilizantes


El Grupo Operativo Microclimatt estudia el uso de bioestimulantes de microalgas para mejorar la productividad de los cultivos

27 de Febrero de 2023
Innovación

La utilización de bioestimulantes supone una alternativa para la disminución del uso de fertilizantes a la hora de intentar obtener una mejora de la productividad de los cultivos, por lo que se convierten en un importante recurso para el camino hacia una agricultura más sostenible, rentable y respetuosa con el medio ambiente.


  • El estudio de dos bioestimulantes compuestos por microalgas ha dado lugar a un mejor conocimiento de sus mecanismos de actuación
  • El uso de los mismos ha demostrado mejorar la salud y la rentabilidad de los cultivos de trigo y tomate

La utilización de bioestimulantes supone una alternativa para la disminución del uso de fertilizantes a la hora de intentar obtener una mejora de la productividad de los cultivos, por lo que se convierten en un importante recurso para el camino hacia una agricultura más sostenible, rentable y respetuosa con el medio ambiente.

Estos bioestimulantes pueden ser microorganismos y sustancias variadas como ácidos húmicos y fúlmicos, antioxidantes naturales o aminoácidos. Entre ellos, las algas marinas son una fuente de la que queda mucho por explorar, algo que ha hecho el Grupo Operativo Microclimatt (GO Microclimatt) desde 2020 en las provincias de Madrid, Murcia, Segovia y Sevilla. Esta agrupación defiende el papel fundamental de los bioestimulantes agrícolas, pero particularmente de los que provienen de biomasa de microalgas.

Este 23 de febrero, el grupo ha presentado sus resultados finales, tras un comienzo en el que se planteaba los siguientes objetivos:

  1. Evaluar la mejora de la resistencia al estrés hídrico y de la eficiencia en la utilización de nutrientes en tomate y trigo tratados con sus bioestimulantes.
  2. Cuantificar la incorporación de carbono en la biomasa vegetal de los cultivos vinculada al incremento de productividad.
  3. Evaluar el aumento de la incorporación de carbono orgánico en el “sumidero suelo”.
  4. Verificar la mejora de la fertilidad edáfica de los suelos con cultivos tratados con microalgas.
  5. Mejorar la calidad, funcionalidad y sostenibilidad del suelo.

En resumen, se trata de demostrar la eficacia de los bioestimulantes a través de ensayos demostrativos (fenotípicos, fisiológicos y transcriptómicos).

Resultados finales

El Grupo Operativo ha presentado sus resultados finales un mes antes de su finalización, el próximo marzo, en un seminario al que ha asistido la Red Rural Nacional (RRN). Según sus responsables, el proceso de aplicación se ha dado tanto en plantas como en suelo, y ha cubierto los principales objetivos en gran medida.

Así, han trabajado con dos bioestimulantes a partir de microalgas, uno llamado B1 y otro B2. Gracias al trabajo de estos años, se ha realizado una caracterización rigurosa de sus efectos en cultivos de trigo y tomate, y se evidencia que el uso de estos bioestimulantes favorece la resistencia al estrés hídrico y la eficacia en la utilización de nutrientes. Además, generan una incorporación extra de carbono en el “sumidero” suelo, así como una mejora de la fertilidad de los suelos y una actuación a nivel molecular.

Pero, principalmente, la investigación ha permitido averiguar los mecanismos de actuación de los bioestimulantes sobre planta y suelos, y su actividad a nivel molecular desde el gen hasta la cosecha.

Existen, así, efectos positivos sobre la cosecha en cuanto a nutrientes y calidad general, y se ha mejorado la respuesta en sequía y en riego. Los datos muestran cómo, por ejemplo, el cultivo de trigo sin tratar en una de las zonas de estudio dio lugar a 1.562,5 kg por hectárea, mientras que al tratarse con B1 se aumentó a 1.860 kg. Ello dio lugar a la captura de unos 594 kg de dióxido de carbono por hectárea extra en el cultivo de trigo tratado con B1.

Componentes y financiación

El GO Microclimatt está conformado por la compañía AlgaEnergy, el Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura (CEBAS), el Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (iMiDRA), el Instituto de Bioquímica Vegetal y Fotosíntesis (IBVF), la Asociación Agraria Jóvenes Agricultores (ASAJA) y la Plataforma Tecnológica de Biotecnología Vegetal (Biovegen).

El Grupo Operativo ha contado con una inversión total de 557.816,49 €. Está cofinanciado al 80 % por la Unión Europea a través del fondo FEADER y por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación en el 20 % restante. La aplicación de la ayuda se ha realizado a través de la autoridad de gestión, en este caso la Dirección General de Desarrollo Rural, Innovación y Formación Agroalimentaria (DGDRIFA).